22 dic. 2008

Filosofía Laboral

Capitulo I: En busca de las diferencias.


Yo tardé bastante en saber que con el tiempo se aprende de los errores ajenos, y se repiten los propios. ¿Por qué, debería ser al revés?

No toleré ni un cuarto de día, ni medio renglón más. Estabas empezando a equivocarte y tenía que tomarlo. Todos sabemos de vos. Todo.

De tu miedo. Conocemos las frases y esa sonrisa industrial no me puede contradecir. Somos es Poder. Significa más que “yo tengo la razón”.

Testigos de algo que nadie puede comprobar. Ni con la palabra ni con el sentido. No lo tiene. Es creer. Subjetivo es igual a ser distinto.

Tiene apuro. ¿Cuándo podía estar lista? ¿Ahora? ¿Ya? ¿Hace dos minutos atrás? ¿Ayer? Nunca iba a estar lista. Su mente: negro y blanco.

Suspiraba ira por saber que ella lo sabía y con eso lograba su locura. Ella iba a demorar. Prefería el bien al mal y no entendía la diferencia.

Pateó los cables

En altas horas de la noche, toma decisiones equivocadas. Se levanta de la cama. Prende cosas; luces. Abre el fuego y la cabeza gira o intentan frenar, no se sabe.

Latidos que había escuchado varias veces antes y no supo que venían de ahí. Latidos. Pulsaciones que corren por los ojos. Que van y vuelven; el mismo recorrido.

Parir con las ideas seria algo como enchufar durante horas mucha tensión. Usar el tiempo en conectar todo, prender la térmica y hacer volar todo por los aires.

Sería como patear los cables, en medio de la noche. Correr el riesgo de que no puedas volver al lugar. La energía se liberó; es imposible ser irreversibles a nosotros.

20 dic. 2008

Verano: Un día de sol

Ana no conoce la diferencia entre azul y rojo.
Cree que el negro es igual que el blanco
ella mezcla todo pero se da cuenta que así
los colores se hacen menos brillantes.

A Ana no le gustan los grises porque no los ve.
“El gris no es un color”, dice.

Ana se despertó amarilla.
Le sonríe a la música y abre a ella la intensidad.
Se hace luz y agua.

Ana prueba lágrimas del río que le espera.
Sale afuera y mira adentro. Mira, toca...
Ana se sintió enorme y chiquita, en un solo instante.

El calor de diciembre, llegó a tiempo.
Ana se encontró con Ana.