8 oct. 2009

Yo, eléctrico.

Por todo lo que me inspiran esos bigotes. Por todo y lo que falta. Unos ojos rosados con verde y gotitas de chocolate. En la cara se ve su risa congestionada que se estalla con las luces de colores calientes. Tiradores, sombreros y unos lentes chistosos me reparten las hojas del árbol una por una sin molestar al aire. Se dibujan. Pintan azules celestes, amarillos, rojos y algunos púrpuras. Amasan cuerpos y tocan almas soñadoras y corazones abatidos por tanto que hay… Y se vuelven locos. Locos de vivir, juegan a ser personas en una panza que vibra y baila al pulso de la garganta.
Espiral.

7 oct. 2009

Mandarinas Azules

Primero quiero que me devuelvas la bufanda. Segundo, no voy a tomar café porque me pone loca mala. Y me da palpitaciones de las que asustan. 3. Matamos al portero? Sexto! te doy un abrazo y no te suelto y nos tiramos por la ventana. Dale? Y después te visito en Mendoza, total, así me voy volando.
Te voy a extrañar más de lo que quiero imaginar y me da miedo, no quiero sufrir por amor; aunque es un plan bastante excitante. No?

Hasta el punto rojo, capitán barrilete. Acuérdese de mí, cuando el lujo y el arte lo empapen y el vicio le sacuda el alma.

2 oct. 2009

Cantando a punto de caer

Un avión que puede estrellarse, una planta que va a morir, en algún momento. O Yo.
Subido al trampolín de los ruidos y las ganas de reventar en el agua.
Corrí detrás, hasta que me alcanzó a Mí.

Esa noche se hacia de tardes y mañanas.
Dormidos a la luz del sol naranja. bebiéndoNos.

Olvidame, le dije. Pero ya era tarde… estaba adentro.
parpadeó el con la boca y se mojó los labios.
No se veía más que el sabor.

1 oct. 2009

Borradores (9)

La vida es una cadena de favores. Sin necesitar de otro no podría ser, no tengo que escribir entonces. Entonces me quedo así, pensando en la ultima vez que me miré en tus ojos y senti que ya no te servian mis alas…y yo que estaba a punto de regalarte unas nuevas. Estaba impecable ese día, despierta, atenta a vos. Me dio tristeza verte tan frágil pero esto es una cadena y las cadenas son eso: eslabones que van uno tras otros buscando conectar mas allá de las preferencias individuales, de las necesidades propias.

29 jul. 2009

Pindapoy

Uso las cáscaras que me sobraron del mate, las meto en agua de azahar, las revuelvo con edulcorante en polvo y las ganas que… bueno, las ganas no sé.
Ahora te ponés a hacer eso?
Que alguien me diga porque hay un horario para hacer las cosas.
Como la mujer que le dice al marido en la cama: ahora no tengo ganas, es tarde.¿Cómo?
Me revientan las cosas con horarios. Las actividades que tienen lugar fecha firme aquí. Hoy hago naranjas. El que quiera, ya sabe. Y por favor, no pregunte más.

14 jul. 2009

La luz prestada

"Un aplauso para el labrador!" Agitó Rodolfito con vos pastosa. "Y un tortazo para el dueño", le tiró Omar, desde la silla mesedora. Qué agrio es todo, no? Me dije por dentro, antes de que se me escapara una risita de compromiso. En realidad siempre era así. Pasar las fiestas en la casa de los Doménico tenía ese sabor rancio, como si algo sobrara, como si alguien estuviese invitado sin querer. Ese año fui yo. De eso estoy seguro. La mamá de mi amigo, Fabricio Doménico me dijo cuando llegué que trate de no pisar el pasto porque recién lo ponían. Fue así que no salí al jardín mas que para mostrar mi falso entusiasmo por las bengalas y esas cosas. No es que no me gusten, pero una vez me quemé y como dicen, después ves la vaca y te largas a llorar. Entonces pasé unas fiestas raras, como angustiado, incómodo. Cuando brindamos me acordé de mi familia y me di cuenta que estar lejos no está tan bueno. Y al final la culpa no fue de la distancia; fue de los Doménico. Porque ellos son muchos pero todos iguales, incluso mi amigo, que cuanto más grande se puso más gordo, angurriento y mal tipo. Me contó esa noche que su prima iba a venir, que le faltaba un dedo de la mano izquierda y que además era lesbiana. Como si con eso negara que siempre estuvo enamorado de ella. Pero Laurita nada. Ni una palabra de simpatía le regaló. Y yo que no dejaba de mirarle las manos. Lo odio. A veces creo que lo odio y que de ese odio va a nacer algo terrible. Pero no puedo hacer nada. La familia de mi amigo nunca fue como mi familia, en el sentido de que nunca los sentí parte de mí y ellos nunca quisieron que sea parte tampoco. Pero cuando le dije a Fabricio que me venía a vivir a Buenos Aires me invitó y la verdad me venía bien ahorrarme el alquiler y después no tenía opción. Y después no me dejaban irme. Pero ellos querían que estuviera ahí. No estaban felices conmigo pero me querían ahí, no sé. Mi amigo está cada vez más raro. Ahora que estoy escribiendo me espía por la cerradura; lo estoy viendo pero él no se da cuenta. Está cada vez más metido en su estudio. Fabricio tiene un año más que yo pero repitió y por eso os conocimos. Hizo la primaria en una escuela cerca de la mía y como se portaba mal lo echaron y cayó en el Elizalde, de ahí a séptimo de mi escuela y al final mi mamá le dijo a su mamá que una escuela técnica era lo mejor y fuimos los dos a parar al Beltran. Cuando terminé me fui a Mar del Plata porque mi papá tenía un laburo importante allá y nos fuimos todos. Mi abuela también, inclusive mi tía con mi primo Ignacio. Ahora que estoy acá, ya hace tres navidades me doy cuenta de todo lo que extraño. Pero no tanto la playa, ni los amigos, ni siquiera extraño a mi familia como deben creer; extraño estar solo. Lo que pasa acá en Buenos Aires es que siempre estás con gente y al mismo tiempo no estás con nadie. Así dicen, pero a mi me pasa otra cosa. Yo siento que nunca puedo estar solo, así completamente solo. Los Doménico me hicieron de la familia con la tradición. Me llenaron de hábitos que no quiero y me miran por arriba si no demuestro lo interesado que estoy en la vida de ellos. Fabricio tiene la costumbre de entrar mientras me baño a buscar cosas al mueble que está debajo del lavatorio y sin querer me dan ganas de gritarle, de decirle que se vaya y que cierre con llave y me deje ahí. Está haciéndose algo acá que no puedo medir. Ahora me está espiando. Van a ser las nueve y ya vamos a comer.

13 jul. 2009

Ahorita No

Dame mi cobija, triga, Hernáaan, qué te has creído!? Anda tú, muérete de frío si ese es mi lugar!

El matrimonio sabe bien rico, sí, los primeros meses. Andas de aquí p´allá, todo enamoraaaado, sabes darte de besos en cualquiera parte y te vas de la mano a ver a tus amigos. Luego ya te molesta que esté ´cada rato en el mismo sitio que tú y ya lo último quieras ventilarte, así, como que disfrutas de ti y te pones felisísima cuando te quedas sola en la casa o cuando llega bien tarde de trabajar porque, bueno, es así: una vez que te casas, o sea, el matrimonio hace pin, en la burbuja esa, bueno…como que…se rompe la magia, no?

6 jul. 2009

Una tetera amarilla

Abre la tapa despacito y el vapor le moja la cara. "Ahhhh…" se escucha de su boquita en globo. Una burbuja de arroz se funde en el pelo casi rosado igual que sus colitas. “De qué se ríen?” dice y mira con enojo. La naranja tiene un sabor raro y la fruta seca está muy arrugada. “Dejemos todo listo, si?” Pero no contestan porque están concentradas. El mantel se estira con cuidado desde las puntas. La cuchara tropieza con el plato más chiquito. “Eso no va así. Ponélo acá. Dame”. Ufff.¡Qué carácter!

1 jul. 2009

Mi marido es un pelotudo

Un silencio total, pero así que no se escuchaba nada y de repente cae la mala leche de su ex mujer y le dice muy irónica ella: “ay, no te esperaba”. Pero más vale! Ni siquiera se acuerda de ella. La cosa es que a la mañana ya habíamos discutido por ese tema - por la ex, por los hijos, por la rompehuevos de mi suegra; en fin, por su vida llena de quilombos - y mientras esperábamos que nos hagan pasar, cuando aparece esta mina, ahí me doy cuenta que no había traído el documento. Pero la puta madre! Puedo ser tan boluda de llegar hasta acá sin el documento?! Ah,noooo, una calentura...Encima le digo a Miguel: Che, Miguel, vamos que me olvidé el documento en casa”. Y sabés lo que me dice? "Uhhh, vos sabés que yo lo vi. Lo vi sobre la mesa". Te das cuenta? Está cada vez más pelotudo.

Debemos matar a Tu madre

Me llené la boca de algodón mojado, el cuerpo de tinta, las uñas de arena. “No te vas a salir con la Tuya”, pensé y hasta lo dije en voz alta. Porque era re obvio que la aguja marcaba más de lo que tenía para acelerar. Obvio que mentías cuando decías que ibas a esperar, porque Vos, no esperas. Tu mundo es hoy para ayer, es ahora o nunca. Le respiras el aire a las abejas. “Metete las palabras en el culo!”, gritó, para variar. Y yo creí que vivir con Su agresión no era tan conveniente. Pero…tenía razón? Ahora no me digas. Ahora no quiero saber la verdad. Busco soluciones. Estoy seguro: Tú puedes matarla. No te hace falta coraje, estás listo y yo puedo ayudarte, podemos enterrar su cuerpo, esconderlo todo. Puedo hacerlo por vos. Podemos hacerlo y olvidar de una vez esta tarde.

14 jun. 2009

Paradoja y Antítesis

Hunde los dedos en la sangre desparramada, los frota unos contra otros; huele el sudor de su propio miedo. Carla tiene las manos atadas. Tiene unas manos grandes y gordas. Tiene manos de hombre y sus dedos están llenos de sangre. Verónica está arrojada sobre el suelo. Boca abajo, con un brazo que le cruza la cara. No intenta moverse, parpadea siquiera. El vestido blanco la despega del mugriento piso de madera. Carla se para y estira las manos lo más alto que puede. Apoya las palmas sobre la pared. Acaricia con hosquedad la superficie hasta llegar a su fin. Las botas de Carla hacen chillar el suelo. El roce de la piel en la pared y Verónica que mueve la pierna, entonces el bullicio de la tela contra el suelo. El silencio se mancha con la respiración de Verónica. El aire que emana su cuerpo es enfermo y quejumbroso. No tiene voz, no tiene latidos; respira aire pesado y tosco. Carla apoya la espalda contra la esquina. Las paredes se unen y Carla elige quedarse ahí. Se dejar caer. Se desliza hasta el suelo y estira las piernas hasta tocar la cabeza de Verónica. El pie de Carla, con la bota hasta casi la rodilla golpea levemente la cabeza de Verónica. Un calzado enorme y masculino sobre el reducido cráneo rubio. Los gemidos desganados de Verónica hacen eco en la altura de la diminuta habitación. Carla se vuelve a mover y golpea con más fuerza la cabeza de Verónica. Pero no, esta vez le patea la cara. La chica vestida de novia cobra vida y le sujeta el pie con las dos manos, tironea con fuerza. Carla le patea la cara con todo el pie y Verónica cae con las dos manos sobre el charco de sangre. El mentón contra el suelo. Otra vez la cara sobre el oloroso piso de tablones. Carla se ríe apenas. No puede verla. Escucha los dientes de Verónica acomodarse. El corazón late. Verónica vive intensamente entre las cuatro paredes negras; su corazón late ocupando el lugar del aire. Carla encoje las piernas sin tocar el piso; sin un mínimo sonido. Carla traspira cada vez más. Abre los ojos todo lo que puede para visualizar a su enemigo. Las gotas de sudor recorren los cachetes regordetes y llegan a la boca. Verónica se corre el vestido y agazapada en sus cuatro patas espera ser atacada. Pero Carla no hace nada y se escuchan las ratas caminar, las cucarachas se reúnen cerca de ellas. Algo sucede pero no pueden verlo. Verónica se lanza encima del bulto oscuro y resbaladizo. El calor golpea justo en la cabeza y Verónica envuelve el cuerpo con sus manos, le agarra el pelo y la ropa y el calor la debilita. Carla se defiende con las manos unidas entre sí. Cierra el puño y presiona el pecho de Verónica. Los cuerpos se entrelazan con el sudor y la sangre. Verónica tiene la boca cubierta por el pelo que se pega en toda la cara, le cuesta respirar y grita con cada golpe que recibe. Carla le pega en la cara. Verónica se desvanece, empieza a perder fuerza y sus manos ya no hacen presión sobre el cuello de Carla. El vestido está desgarrado, Verónica está casi desnuda, de rodillas frente a ella. Carla se siente triunfar pero no está contenta. Le pega otra vez en la cara. Verónica retira las manos casi por inercia de encima del enorme cuerpo. La boca está embarrada de sangre y los ojos casi no se abren.
Verónica: - Dame el cigarrillo.
Carla empuja a Verónica con un movimiento sutil. Estira las manos acostándose un poco en el piso caliente. De costado camina hasta la otra esquina tanteando la rugosa madera.
Verónica: - Me voy a ir de acá.
Carla: - No sé dónde está. Lo puse cerca de la rejilla. No lo encuentro.
Verónica se acerca a la rejilla y mete la cara buscando aire. Carla le toca la espalda con cierta suavidad. La mano gigante se mete entre los retazos de tela y el gemido de Verónica se oculta en el hueco sin fin. Verónica se estremece con la caricia de Carla. Una sirena de barco rompe la intimidad y Carla cierra las manos. Verónica abre los ojos sin mover la cara del agujero. El sonido crece un segundo y se va. Otra vez están solas. De nuevo del sollozo de Verónica. Otra vez las caricias amenazantes de Carla. Verónica abre la boca para tragar aire y deja escapar un susurro agónico.
Carla: - No te muevas. No grites ahora. Ya van a sacarnos.

11 jun. 2009

Agua y azar

Derrama el azúcar y llora.

Apoya su cabeza gigante con los pelos y todo sobre el brazo izquierdo y llora. Llora desconsoladamente. Llora como si fuese la primera vez y la última. "¿Por qué estás llorando?" - dice una voz grave desde algún lado - La bola de rizos colorados no responde. Se detiene el llanto un momento, pero sólo un momento y estalla nuevamente. Y vuelve a tomar color y tono y luz y música. Se escuchan los latidos agitados, la sangre corre lenta y golpea esporádicamente el corazón. La garganta trabaja ruidosamente en el silencio de la cocina. Estaba en la cocina. Preparaba un té y sin razón, dejó caer el azúcar.

10 jun. 2009

Pequeña Ninfa

Una vaca se salió del corral, o era otro animalito. La cosa es que nadie se fijó y ella se puso más tiste. Por eso y porque al día siguiente cumplía siete años. Se puso triste, más que triste. Bajó la mirada y apretó la boca hasta sellarla. El viento soplaba y le secaba las lágrimas tan rápido que nadie reparaba en su angustia. Pero al otro día, cuando era otro día y sobre todo cuando había mucho sol y nadie la escuchaba por culpa de los pájaros, la nena salió de adentro de un huevo gigante y pegó un grito tan irritante que nunca más pudieron olvidarla.

Capicúa

De una a cinco y media perdía el tiempo. Nadie podía decirme nada porque yo había nacido defectuosa y me costaba prestar atención. Me ponían carteles gigantes en cada parte de la casa y me gesticulaban exageradamente mientras se dirigían a mí con la palabra.
Me inspiraba a la noche, pero no siempre. Me gustaba trabajar entre lanas de colores, me gustaba hacer cosas que no le servían a nadie.

Estúpida madeja, no tiene nada de malo ser hábil con las manos.

Mi tiempo es largo a veces. Mi tiempo es demasiado largo.

Yug - in / Hu - Lang

Compraba orejas de piel y repuestos de 303 que por la tarde vendía en el tren que la llevaba de vuelta a casa y no tenía preocupaciones más que la comida del canario. ¿Dónde había puesto la comida del canario? Hacía meses la buscaba con ciertas ganas pero cada vez que abría el armario se acordaba de algo más. Por suerte el canario ya estaba muerto. Por suerte, desde el invierno anterior no se sentían volar esas plumas.

Hilos de baba

Te tuve que ver otra vez.
Me lastimó los ojos sentirte tan lejos;
verte tan cerca y sentirte tan locamente lejos.
Me terminé de despertar con tu risa,
con tu suspiro compadre, chévere…
me hace envidiarte.

Pero eso era lo querías
y un poco me hizo gracia.
Y otro poco sentí nostalgia, no sé.
Verte reír, reírme… me dio algo acá.
Lo que tenía que ser,
eso que eras y eso que fui

Adiós, chico, hasta luego.
Me guardo tus personajes,
me quedo con tus impecables treinta,
con los besos prestados y los robados.
Me voy a otro lado, me fui...
Estoy en mí ahora.

19 mar. 2009

Fan de Dios

Sonríe ante la iluminación del cerdo.

No traté de evitarlo y me caí en la confusa ola de palabras corridas. Desmayada en la última parte de la noche, sin pensar me hundí otra vez en esto. La cabeza se libera de a ratos. Esconde y dice.

Juega a no parecerSe.

Aunque no sea lo que entiendo, soy yo; después de irme y volver, soy de mí todo lo que puedo. Quizás más.

Otra vez lo estás haciendo.

Me avisa. Me cuenta que había más, que me lo estaba dejando olvidado. Me recuerda a mí. Mentiras que siempre confiesan una verdad y verdades que se llenan de mentiras. Me volqué por demás en enredados.

Debería adorar al Sol. Agotar de un soplido el nido de jabón y dibujar una sonrisa en mi techo.

13 feb. 2009

Plantas carnívoras

Me da miedo leerte. Das miedo. El hambre y la furia que te come a vos primero.
Sabés qué bien me siento en este momento?
No sabes ni querrías enterarte.
Conocerías el amor si dejaras la gula. Le quitas el aliento con tus garras. A cualquiera.
Corregir no deja de quedarte ajeno y sabés, te podés imaginar cuán bien me siento?
Necesitaba todas estas sensaciones. Lo que vos ni otro siquiera mucho mejor podrían darme.
Lo vi y lo supe: era mío y yo ya pertenecía a otro lado. Me empecé a alejar de pronto. Arrebatos.
Soñé con la persona que siente liviano y suave. Esa que me saca sonrisas de verdad. Es él.
Es triste saber que no vas a enterarte. Que no querés enterarte cuán feliz soy.

2 feb. 2009

Desconexión persona-persona

Una desconexión de los circuitos del cerebro explica los viajes astrales. Pero esto es otra cosa, algo menos interesante.

Escena (trillada) de la vida: Yanina y Vanesa son amigas. Se encuentran en la línea telefónica y comparten un momento más de sus vidas. La vida de Yanina está llena de ilusiones. La vida de Vanesa se caracteriza por el vacío mismo.

La envidia es propia del mundo femenino.

- Me llamó!!! No lo puedo creer!!!
- ¿Quién?
- El chico ese, te acordás?
- No.
- El que me miró y después se dio vuelta y estaba con la minita esta…la tetona…
(BLABLABLA)
- Ah, seeee… ¿Y qué pasó?
- Nada, me dijo de vernos y..
(BLABLABLA)
- Bueno, bien che. Y decime, estás segura que dejó a la novia? que se yo, es rarísimo.
(ALGO LLAMADO "SILENCIO" SE PRODUCE EN LA CONVERSACIÓN)
-Sabés qué?! Si te parece “rarísimo” que me haya llamado entonces no tenemos más nada que hablar.

Relámpagos artificio

Te enroscaste en una madeja de lana color fucsia y ahora odias a las chicas que usan vincha. No será mucho?

La última vez que nos vimos me prometiste no volver a aparecer y ahora? Te arrepentiste? No me hables así porque me voy. Y lo hago. No me amenaces con viajarte solo y olvidar el perro porque igual no es mío y los peces son mejor compañía.

Hablemos de algo liviano. No inventes excusas que después te dejen en la puerta del horno otra vez. No estoy para salvarte de tus baches ni quiero que me tapes los ojos para el terror que nos rodea. El miedo dejo de ser un problema, sabés? No, no sabés de mí. Y mejor así.

"Podría ser…"

Locamente se acercó al mostrador y con cara de susto le pidió la birome que después uso para escribir su número. Se plantó en chica bien y escondió el moretón que le había quedado. No es para siempre o si? “Guardalo”, le pidió con ojos grises. Pero él se había dado cuenta que estaba loca loca y un poco le gustó. Pasaron horas y días y noches de calor y sidra hasta que se vieron otra vez. “Lamento molestarte por esta pavada, pero necesito conocerte”, le dijo con una voz abuenada. El sabía que ella sabía, y que después de esa vez no había atrás. Ella lo dijo todo, o casi todo. Se miraron entre risas, con olor a sol y río. Se vieron con los ojos cerrados y dejaron en un beso todo lo que querían ser.

Sonata B

Un violín se escapa y lo agarraste justo. Ahí está, lo ves?
Es por el frío. A veces se va, busca la temperatura adecuada. Suena en el mundo de otros para llamar la atención. Y lo logra…pero no lo escuchas siempre.
Sabés qué? Dejá. No es para vos.
Lo que siento no es para compartir, no me gusta partir en pedazos ni reducir a mínimos. El violín se atrapa con la boca abierta, mientras suena. Cuando es feliz.
Se alcanza a tiempo o se deja correr.
Dejá…

Yo y mi jardín

¿Si vivo en el cielo?

En mi jardín soy yo, con él.
Dos pastos frescos. Somos viento y nos vamos

¿A dónde?

No estamos acá. Flotamos…flotamos…
Lo que me gusta y que no. Lo que sabe y yo no. Amanecer despacio.

¿Probar?

Mirar ojos y bocas, comer de labios caramelo. Tu olor apretado al alma mía.
Conocidas y ajenas. Manos que se parecen a vos, ayer. Me recuerdan que sigo vibrando.

¿Para mí?

Que me arrebate. Que me siga llenando de risa y azúcar. Mañana y después de siempre.
Me salpica el claro de luz en mi panza hinchada de pan caliente. Me abre el apetito.

¿Soñar con su beso?

Se siente dormir en el mundo que somos juntos y me habla de noche aunque no despierte.
En mi jardín soy yo. Soy él. Somos el viento y el pasto fresco.

12 ene. 2009

Cómo hacer el amor en 24hs…y otros cuentos menos reales


¿Nos enamoramos?

Ah, sí. Ella se dedica a reírse y besar en público. Le gusta tanto que se queda de lejos, mirándolo. En eso se parecen. Él también la mira de reojo. Cuando se duerme ella. No, no…ella no se duerme tampoco, pero él cree que sí. No se conocen todavía. Pero antes de cumplirse un día, ya habían alcanzado el amor.

2 ene. 2009

Aventones a la nada

Iba tan rápido Que se le escapó un patín.
Su corazón, se le escapó.

Me lamiste por demás y ahora, qué voy a hacer con tu espejo?
No tuviste valor, ni siquiera la vergüenza te quedaba.
Si no me dejaras tan sola a veces...

Y Sangras por todo eso Que no te pertenece
Y las caricias me raspan la piel y...De qué fueron tantas caricias?
Ahora miras crecer las flores

Dormirías con todo Para no sentirlo pero ahí está, llamandoTé.
Aligeras el paso, la mente.
Te aliena el todo Te partes en pedazos

Tengo ganas de encontrarte Cuanto lejos estás de acá
Ando ganas Ando lejos....

Una pena que me envuelve. Que se va Y se extraña
Me gustan las cosas que te vuelven nada. Lo que te haga sentir tibio Que no te agrade, eso me gusta

Una pena sería verte Y no tenerte Otra vez
Mejor así
Como olas.

De noche, una sola versión

- Usted es la sensibilidad que falta y nunca dice: estoy aquí. Tal vez porque no soy un conejo blanco. (M)

- Hola señor. Soy una chica que no puede dormir y el miedo de las pesadillas me levantó de la cama. (Y)


Desde la almohada se sienten los chirridos en el placard. Ese placard no está en al habitación y los chirridos intentan esconderse. Más agudos, más agudos, más agudos, están acá. Eso es acá. La audición se centraliza, se hace profunda y deja temblar las manos para poner la sábana delante de sus ojos. No los abre, no quiere saber, pero está ahí. Sabe todo: ve y escucha. Encontró un montón de fantasmas, ¿la están esperando? No responde. Se convence de la pesadilla. El aire en los pies, el peso en la frazada. La verdad se sienta a la orilla de su cama.

No lo soporta. Despierta de un golpe y segundos después salta de la cama. Corre todo lo que puede, en su mente, pero tiene las piernas cansadas. Se acuesta y el esfuerzo es doble.

Despertáte.

...
A mi amigo mexicano, M. Un afortunado o un loco.
...