2 feb 2009

Relámpagos artificio

Te enroscaste en una madeja de lana color fucsia y ahora odias a las chicas que usan vincha. No será mucho?

La última vez que nos vimos me prometiste no volver a aparecer y ahora? Te arrepentiste? No me hables así porque me voy. Y lo hago. No me amenaces con viajarte solo y olvidar el perro porque igual no es mío y los peces son mejor compañía.

Hablemos de algo liviano. No inventes excusas que después te dejen en la puerta del horno otra vez. No estoy para salvarte de tus baches ni quiero que me tapes los ojos para el terror que nos rodea. El miedo dejo de ser un problema, sabés? No, no sabés de mí. Y mejor así.

"Podría ser…"

Locamente se acercó al mostrador y con cara de susto le pidió la birome que después uso para escribir su número. Se plantó en chica bien y escondió el moretón que le había quedado. No es para siempre o si? “Guardalo”, le pidió con ojos grises. Pero él se había dado cuenta que estaba loca loca y un poco le gustó. Pasaron horas y días y noches de calor y sidra hasta que se vieron otra vez. “Lamento molestarte por esta pavada, pero necesito conocerte”, le dijo con una voz abuenada. El sabía que ella sabía, y que después de esa vez no había atrás. Ella lo dijo todo, o casi todo. Se miraron entre risas, con olor a sol y río. Se vieron con los ojos cerrados y dejaron en un beso todo lo que querían ser.

Sonata B

Un violín se escapa y lo agarraste justo. Ahí está, lo ves?
Es por el frío. A veces se va, busca la temperatura adecuada. Suena en el mundo de otros para llamar la atención. Y lo logra…pero no lo escuchas siempre.
Sabés qué? Dejá. No es para vos.
Lo que siento no es para compartir, no me gusta partir en pedazos ni reducir a mínimos. El violín se atrapa con la boca abierta, mientras suena. Cuando es feliz.
Se alcanza a tiempo o se deja correr.
Dejá…

Yo y mi jardín

¿Si vivo en el cielo?

En mi jardín soy yo, con él.
Dos pastos frescos. Somos viento y nos vamos

¿A dónde?

No estamos acá. Flotamos…flotamos…
Lo que me gusta y que no. Lo que sabe y yo no. Amanecer despacio.

¿Probar?

Mirar ojos y bocas, comer de labios caramelo. Tu olor apretado al alma mía.
Conocidas y ajenas. Manos que se parecen a vos, ayer. Me recuerdan que sigo vibrando.

¿Para mí?

Que me arrebate. Que me siga llenando de risa y azúcar. Mañana y después de siempre.
Me salpica el claro de luz en mi panza hinchada de pan caliente. Me abre el apetito.

¿Soñar con su beso?

Se siente dormir en el mundo que somos juntos y me habla de noche aunque no despierte.
En mi jardín soy yo. Soy él. Somos el viento y el pasto fresco.

12 ene 2009

Cómo hacer el amor en 24hs…y otros cuentos menos reales


¿Nos enamoramos?

Ah, sí. Ella se dedica a reírse y besar en público. Le gusta tanto que se queda de lejos, mirándolo. En eso se parecen. Él también la mira de reojo. Cuando se duerme ella. No, no…ella no se duerme tampoco, pero él cree que sí. No se conocen todavía. Pero antes de cumplirse un día, ya habían alcanzado el amor.

2 ene 2009

Aventones a la nada

Iba tan rápido Que se le escapó un patín.
Su corazón, se le escapó.

Me lamiste por demás y ahora, qué voy a hacer con tu espejo?
No tuviste valor, ni siquiera la vergüenza te quedaba.
Si no me dejaras tan sola a veces...

Y Sangras por todo eso Que no te pertenece
Y las caricias me raspan la piel y...De qué fueron tantas caricias?
Ahora miras crecer las flores

Dormirías con todo Para no sentirlo pero ahí está, llamandoTé.
Aligeras el paso, la mente.
Te aliena el todo Te partes en pedazos

Tengo ganas de encontrarte Cuanto lejos estás de acá
Ando ganas Ando lejos....

Una pena que me envuelve. Que se va Y se extraña
Me gustan las cosas que te vuelven nada. Lo que te haga sentir tibio Que no te agrade, eso me gusta

Una pena sería verte Y no tenerte Otra vez
Mejor así
Como olas.

De noche, una sola versión

- Usted es la sensibilidad que falta y nunca dice: estoy aquí. Tal vez porque no soy un conejo blanco. (M)

- Hola señor. Soy una chica que no puede dormir y el miedo de las pesadillas me levantó de la cama. (Y)


Desde la almohada se sienten los chirridos en el placard. Ese placard no está en al habitación y los chirridos intentan esconderse. Más agudos, más agudos, más agudos, están acá. Eso es acá. La audición se centraliza, se hace profunda y deja temblar las manos para poner la sábana delante de sus ojos. No los abre, no quiere saber, pero está ahí. Sabe todo: ve y escucha. Encontró un montón de fantasmas, ¿la están esperando? No responde. Se convence de la pesadilla. El aire en los pies, el peso en la frazada. La verdad se sienta a la orilla de su cama.

No lo soporta. Despierta de un golpe y segundos después salta de la cama. Corre todo lo que puede, en su mente, pero tiene las piernas cansadas. Se acuesta y el esfuerzo es doble.

Despertáte.

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A mi amigo mexicano, M. Un afortunado o un loco.
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